martes, 2 de diciembre de 2008

¿inadaptados por si solos?

videocuentos para inadaptados¿?, parece etico lo que enseña el videooo¿?

videono se inadaptan ellos, somos nosotros los que les inadaptamos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

El niño inadaptado






El niño inadaptado
«La inadaptación es el resultado de la inseguridad vivida de manera angustiosa y desolada en la primera infancia».


Al hablar de niños inadaptados nos estamos refiriendo a sujetos cuya conducta adopta formas de comportamiento socialmente no aceptables, debido a determinados aspectos físicos, psicológicos, afectivos y sociales que siguen actuando sobre él de manera directa.

Familia y entorno social

El primer entorno favorecedor de la adaptación o inadaptación del niño es sin duda su familia. La madre, con su conducta, es a responsable durante al menos los tres o cuatro primeros años de la vida del niño. Diversos trabajos de investigación han puesto de manifiesto que, durante los tres primeros años de la vida, el niño tiene necesidad de un contacto estrecho, físico, psicológico y afectivo con su madre. Ella es su primer juguete, su primer amigo, su primera y más importante fuente de amor, de seguridad, de estímulos. La madre es su primer profesor-educador que e enseña y apoya fundamentalmente con el ejemplo.
La inadaptación es el resultado de la inseguridad vivida de manera angustiosa y desolada en la primera infancia. Por eso es de capital importancia que el pequeño se sienta seguro desde el nacimiento. Las ausencias maternas prolongadas, el descuido en proporcionarle el alimento y los cuidados higiénicos necesarios, el variar los horarios, el despertarle a gritos o de un portazo, el cuidar al niño o estar junto a él cuando se está bajo los efectos del mal humor, de la ira, de la rabia o del despecho... son situaciones muy negativas y traumáticas que van creando en el bebé un estado de permanente inseguridad y de alerta nerviosa, que actuará como un desestabilizador físico, psíquico y afectivo, sentando las bases de una personalidad inadaptada.
La calle puede ser también causa de inadaptación del niño. Es un medio conflictivo por su falta de espacios, su contaminación, su inseguridad, la proliferación de estímulos más negativos que positivos que reclaman constantemente la atención del niño y del adolescente hacia valores e intereses egoístas, despiadados y fríos. La calle es donde se vive constantemente el ejemplo de la violencia y de la falta de respeto y consideración tanto hacia las personas como hacia los objetos, etc.

Convivencia escolar

El tercer entorno favorecedor de la adaptación o inadaptación es la escuela.
El niño sobreprotegido y muy mimado, que no ha logrado nada por sí mismo ni ha sido entrenado por sus padres en las necesarias destrezas sociales, jugando desde bien pronto con otros niños y relacionándose sin proyectar sobre él temores y amenazas, puede presentar problemas de adaptación, al igual que el niño falto de afecto en el hogar, cuando se incorpora a la escuela.

El pequeño que llega al colegio para relacionarse con
sus iguales tiene que aprender un nuevo modo de relación, que evidentemente han de saber propiciar y enseñar los profesores de preescolar y ciclo inicial. La clave está en que el profesor-educador logre que cada uno de los pequeños se sienta importante por algo y note que es apreciado, estimado y aceptado por sus compañeros y su profesor.
No es el niño quien debe acomodarse a las pautas de la escuela o del profesor, sino que es la escuela y cada profesor en concreto los que deberán adaptarse a la realidad concreta de cada niño.

Se trata de formarlo, enriquecerlo y propiciar un desarrollo integral, más que de clasificarlo y etiquetarlo.
La inadaptación escolar se manifiesta en numerosas ocasiones por la indisciplina y por los malos resultados escolares. Hay muchos factores que pueden desencadenarla, como son los horarios sobrecargados, el exceso de deberes, la clase o el mismo colegio si no están adaptados al niño, o el sistema de enseñanza demasiado teórico y que no consigue despertar el interés y el entusiasmo del estudiante.

La adolescencia

El adolescente oscila entre la timidez y el descaro, no encaja todavía en la sociedad de los adultos y mantiene el anticonformismo como lema principal.
La «crisis de la originalidad» del adolescente saca de quicio a padres y educadores en esa persistente manía juvenil de distinguirse y diferenciarse a base de extravagancias. El adolescente se siente abrumado por la realidad de cada día, por las obligaciones y responsabilidades. Los padres y educadores debemos conocer al detalle esta etapa de crisis por la que están pasando nuestros hijos y alumnos y comprender que el paso de la inadaptabilidad a la adaptabilidad juvenil depende en gran medida de la forma en que nos comportemos y reaccionemos ante los desplantes, salidas de tono, llamadas de atención y actitudes extrañas y casi siempre insolentes del joven.

La actitud correcta del adulto ha de ser siempre firme pero comprensiva, serena e inalterable. Lo peor que puede hacer un adulto es ponerse al mismo nivel de desestabilización psicológica del adolescente, gritando, amenazando o vociferando.

Pautas a seguir
1. Escucha a tu hijo atenta y cuidadosamente, y permítele expresarse con tranquilidad y dar sus razones en un ambiente distendido.

2. Explícale la disciplina y la buena conducta con razonamientos, con voz afable y gestos afectuosos pero firmes. No le riñas por ser violento, sucio o inaplicado, sino dile las maldades e inconvenientes de la violencia, de la suciedad y de la vagancia en general.

3. Alábale aquellas conductas que deseas fomentar, y siempre que le corrijas por algo que ha hecho mal, recuérdale a renglón seguido otras ocasiones en que se portó maravillosamente. Que quede muy claro que tiene muchas cosas buenas y que puede superarse.

4. Enséñale y ayúdale a saber marcarse unos objetivos y a cumplirlos. Ayúdale con mucha comprensión a ser más disciplinado.

5. Demuéstrale en la práctica cómo no siempre se puede hacer nuestro capricho y cómo tenemos que saber acomodar nuestras necesidades y deseos a las necesidades y deseos de los demás, saliendo de nuestro egoísmo, pues necesitamos la aprobación y el afecto de quienes nos rodean.

6. Crea siempre expectativas alcanzables, evita derrotismos, ofrece alternativas y deja siempre una puerta abierta a la esperanza.

7. Un niño inadaptado es un niño desgraciado; comienza por hacerle más feliz reconociendo alguno de sus méritos y facilítale las cosas para que le sea sencillo y nada complicado adoptar conductas positivas que alabarás con entusiasmo al instante

jueves, 27 de noviembre de 2008

LOS PROBLEMAS SOCIALES DE LOS INMIGRANTES




Las migraciones ya no son lo que eran en el pasado, cuando el desarraigo, la nostalgia y el olvido eran algunas de las notas características de estos movimientos. Hoy la situación ha cambiado gracias a la mejora en la calidad y en la intensidad de las comunicaciones entre quienes se van y sus sociedades de origen. Tanto el drástico descenso en los precios de las llamadas telefónicas y los billetes aéreos (y su mayor frecuencia) como la explosión de Internet han revolucionado la vida de los inmigrantes. Sin embargo, esta mejora es sólo un aspecto en la vida cotidiana de quienes, por diversos motivos, se han visto obligados a dejar sus países. Ellos, y sus familias, aquí y allí, conocen un gran número de problemas, algunos de los cuales se exponen a continuación.
Las migraciones ya no son lo que eran en el pasado, cuando el desarraigo, la nostalgia y el olvido eran algunas de las notas características de estos movimientos. Hoy la situación ha cambiado gracias a la mejora en la calidad y en la intensidad de las comunicaciones entre quienes se van y sus sociedades de origen. Tanto el drástico descenso en los precios de las llamadas telefónicas y los billetes aéreos (y su mayor frecuencia) como la explosión de Internet han revolucionado la vida de los inmigrantes. Sin embargo, esta mejora es sólo un aspecto en la vida cotidiana de quienes, por diversos motivos, se han visto obligados a dejar sus países. Ellos, y sus familias, aquí y allí, conocen un gran número de problemas, algunos de los cuales se exponen a continuación.

La globalización y sus cambios han permitido la mejora de las comunicaciones interpersonales entre los inmigrantes y sus sociedades de origen. De este modo, los vínculos entre las colonias de inmigrantes latinoamericanos y la sociedad que han dejado atrás, sus familias incluidas, se han hecho más intensos. Pese a las grandes distancias, y al valladar que supone el Océano Atlántico, hoy hay una mayor facilidad para escuchar la radio y ver la televisión de los países de origen, así como para leer la prensa diaria. Por si todo esto fuera poco, está claro que los inmigrantes son un gran mercado y allí done hay abundante masa crítica comienza a desarrollarse una oferta comunicacional “latina” que refuerza la tendencia anterior. prensa.

Los principales problemas que enfrentan una buena parte de los inmigrantes latinoamericanos en España, y la inmigración en general, provienen de la inmigración ilegal. De ella derivan otras cuestiones de una gran gravedad social, muchas veces agravados por la existencia o la dependencia de grupos delictivos organizados, verdaderas mafias, que viven de las necesidades de los inmigrantes. Así nos encontramos con cuestiones como la marginalidad social; un deficiente acceso a la vivienda, que comúnmente se salda con la ocupación de infraviviendas; la vida clandestina o semiclandestina en la que se mueven los ilegales, que es a su vez causa de males mayores; la dedicación laboral en empleos de mala calidad o pésimamente pagados; la delincuencia, la prostitución y la explotación de menores, etc.


La falta de documentación en regla somete a los inmigrantes ilegales a un mayor estrés cotidiano, ya que no sólo les impide acceder a una serie de servicios públicos y, en menor medida, privados, sino también en determinadas ocasiones, especialmente si son detenidos por la policía, los puede situar al borde de la deportación. Sin embargo, estas últimas cuestiones dependen de las normas imperantes en los distintos países de acogida y de la nacionalidad de origen de los inmigrantes.
Teóricamente, una migración ordenada y regulada debería evitar bastantes de estos abusos, aunque es difícil reconducir de forma ordenada las corrientes migratorias.

La mayor parte de los problemas de los inmigrantes comienzan con su llegada a los países de destino y durante su integración a la nueva sociedad, especialmente en los primeros años, ya que al cabo de un tiempo muchos logran una cierta estabilidad laboral. Entre estas cuestiones destacan:
1) El acceso a los servicios sociales mínimos, como sanidad o educación.
2) El acceso al mercado de trabajo, condicionado por ciertos factores.
3) La idea, falsa pero convenientemente explotada, de que los inmigrantes restan puestos de trabajo a los locales aumenta la xenofobia y el racismo y dificulta el proceso de integración;
4) La vinculación entre la cultura y los valores de las sociedades de origen con los valores y la cultura de las sociedades de acogida. ¿Es posible la síntesis o la cohabitación entre ambos? En el caso de la inmigración latinoamericana a España, hay mayores alicientes para alcanzarla dicha síntesis, mientras que frente a la ostentación de costumbres extrañas, como el velo islámico, surgen actitudes defensivas, que a veces degeneran en racismo y xenofobia;
5) La relación entre algunos inmigrantes y la delincuencia, una relación que tiende a ser explotada políticamente por algunos grupos de extracción ultraderechista o xenófoba, que tienden a identificar a todos los inmigrantes con delincuentes, dificultando su integración y su inserción en la sociedad de acogida.

Quienes emigran no suelen ser los sectores más pobres ni los menos cualificados de sus sociedades, pero por lo general suele ser gente joven, lo que unido a su potencial y a su mayor cualificación suele provocar una sangría de capital humano en los países de origen. Ahora bien, que los emigrantes no sean los más pobres ni los más desesperados no implica que estén en una situación boyante, sino todo lo contrario. Es frecuente que se vean obligados a realizar un monumental esfuerzo para afrontar la aventura, a veces muy peligrosa y que les puede costar la vida, de la inmigración ilegal.

En los casos exitosos, los familiares (cónyuges, hijos, padres o hermanos) se benefician de las remesas de los emigrantes, ya que reciben unos ingresos que suelen estar por encima del salario mínimo de sus países. Por eso, la cuestión es encontrar la fórmula para convertir las remesas en palanca para el crecimiento y el desarrollo y no sólo una tabla de salvación individual.
Los países desarrollados necesitan de los inmigrantes y su presencia en las sociedades de destino no pasa desapercibida. El choque cultural, unido a diversas cuestiones que giran en la órbita de la inmigración, genera una serie de conflictos entre los nacionales de un país y los recién llegados: el acceso a los servicios, su financiación y el mantenimiento de ciertos estándares de calidad; la competencia por el mercado de trabajo, por más que buena parte de los inmigrantes cubra empleos no deseados por los locales; la sensación del aumento de la inseguridad, etc. Estos y otros conflictos no sólo no deben ocultarse sino que deberían incorporarse de forma prioritaria a la discusión pública, haciéndolo de una forma seria y responsable y sin condicionamientos xenófobos.

Posible delincuencia en la edad adulta


El profesor del Departamento de Psiquiatría del Trinity College de Dublín Michael Gill ha relacionado hoy el trastorno por déficit de atención por hiperactividad (TDAH) con problemas de inadaptación social y con la
delincuencia en la edad adulta.


El trastorno por déficit de atención por hiperactividad (TDAH) que padecen entre un uno y un cuatro por ciento de los niños puede acarrear problemas de inadaptación social -incluso delincuencia- en la edad adulta. Ésta es la tesis que sostuvo ayer Michael Gill, profesor del Departamento de Psiquiatría del Trinity College de Dublín, durante la última jornada del Congreso Internacional de Psicología y Educación celebrado en Oviedo. Gill destacó que el trastorno «no se debe a un gen determinado», sino que se explica por la interacción de un «complejo desorden genético y el entorno familiar, educativo y social en el desarrollo del niño». El experto destacó, asimismo, «la importancia de seguir indagando en el genoma humano en busca de las claves que posibiliten entender bien las bases biológicas» del TDAH y así mejorar las estrategias preventivas y el tratamiento farmacológico.


Julio Antonio González-Pienda, presidente del congreso, recordó que la edad crítica para detectar los casos de hiperactividad se sitúa entre los 6 y los 7 años, cuando los padres se encuentran con niños especialmente impulsivos, en constante movimiento y con problemas para fijar la atención. Cuando estos niños crecen, si su base genética se mezcla con un entorno inadecuado y no se tratan correctamente, «pueden llegar a la violencia o a altos consumos de drogas», advirtió Gill.

¿Que és la Fobia Social?




La fobia social o ansiedad social es un trastorno psicológico del espectro de los trastornos de ansiedad. Como cualquier fobia, se centra en el miedo mayor o menor (suele ser grave para considerarse fobia) frente a varios tipos de situaciones, entre las que destacan:

1.- Encuentros inesperados con conocidos, familiares, amigos, etc.
2.- Reuniones sociales en las que tendrá que relacionarse.
3.- Mantener fija la mirada con alguien.

Estas situaciones y otra serie de sucesos hacen que el que la padezca se sienta inseguro, acechado, incómodo, con sensaciones intensas y desagradables acerca de lo que pueden estar hablando de él (cierta paranoia). Esto provoca que no salga con sus amigos o con otra gente, con lo que se van distanciando poco a poco de las personas provocando un estado de soledad que se deasata enforma de adicciones o soledad, lo que provoca un inadaptación social muy fuerte.

Se suele desarrollar en la juventud, después de la adolescencia. Su aparición es mucho más común de lo que se piensa popularmente, y no hay que considerar esta fobia como extraña. Aceptarlo abiertamente en público es el mejor modo de comenzar a superarlo, para poder intentar sentirse mejor comprendido y de ese modo, aminorar la angustia.

La intensa ansiedad y angustia en situaciones de desenvolvimiento social, resulta especialmente perturbadora en los jóvenes, para quienes es de capital importancia la pertenencia a un grupo o el inicio de relaciones laborales y de pareja. En un intento de aliviar sus síntomas, descubren y utilizan, una y otra vez, el efecto desinhibidor del alcohol (“voy a tomar algo fuerte para darme coraje”), ansiolíticos y otros tóxicos.

Quienes padecen de Trastorno de Ansiedad Social (también denominada Fobia Social) experimentan un temor exagerado a ser objeto de juicios negativos por parte de otros. Es por ello que evitan de modo constante un gran número de actividades de orden social ya que cuando se exponen a las mismas sufren una gran tensión y síntomas tales como rubor, palpitaciones, transpiración profusa y temblor. Las situaciones temidas pueden ser, numerosas, y en este caso se trata del subtipo generalizado (concurrir a fiestas o reuniones, conocer gente nueva, participar de pequeños grupos de trabajo, realizar conquistas amorosas) o únicas y específicas, subtipo discreto (dar un discurso, actuar frente al público, ir al baño cuando hay personas en el ambiente contiguo).

El 39,6 % de las personas con Ansiedad Social presentan abuso de sustancias. Téngase en cuenta la importancia que este dato reviste, dado que gran parte de quienes la padecen son personas jóvenes, que presentan así un alto grado de vulnerabilidad a desarrollar una adicción. Este abuso o dependencia de sustancias y/o alcohol, como una forma de automedicarse, disminuye los niveles de ansiedad de los pacientes gracias a la desinhibición que el alcohol produce. Además, estudios realizados revelaron un promedio de 32% de Fobia Social en poblaciones de alcohólicos, un porcentaje casi tres veces mayor que en la población general.

MARGINACIÓN SOCIAL

Marginación social

En ciencias sociales, se denomina marginación o exclusión a una situación social de desventaja económica, profesional, estatutaria o política, producida por la dificultad que una persona o grupo tiene para integrarse a algunos de los sistemas de funcionamiento social. La marginación puede ser el efecto de prácticas explícitas de discriminación —que dejan efectivamente a la clase o grupo segregado al margen del funcionamiento social en algún aspecto— o, más indirectamente, ser provocada por la deficiencia de los procedimientos que aseguran la integración de los actores sociales, garantizándoles la oportunidad de desarrollarse plenamente.

La marginación consiste en la separación efectiva de una persona, una comunidad, o un sector de la sociedad, respecto al trato social; el proceso puede mostrar diferentes grados y mecanismos, desde la indiferencia hasta la represión y reclusión geográfica, y con frecuencia trae aparejada la desconexión territorial. Su carácter definitorio, sin embargo, no es el aspecto geográfico, sino el aislamiento social.

La discriminación marginal es un fenómeno vinculado con la estructura social, y está asociado con rezagos que se originan en patrones históricos y el desarrollo de un territorio determinado. Sus efectos implican un repercusiones de tipo cultural, social, educacional, laboral, y económicas, entre otros. La pobreza puede ser un estado de la marginación y viceversa, aunque el hecho de que exista una, no necesariamente implica que exista la otra.




Anorexia y Bulimia como inadaptación social


La anorexia generalmente comienza en la mitad de la adolescencia (de los 13-19 años) y afecta a una de cada 150 niñas de 15 años de edad.
Ocasionalmente puede comenzar antes, en la infancia, o con posterioridad, en la década de los 30 a los 40 años. Las niñas procedentes de familias de profesionales libres o empresarios suelen tener una mayor probabilidad de desarrollar estos trastornos que las procedentes de las familias de clase trabajadora o asalariados.
La anorexia casi siempre comienza con la dieta de cada día, que suele formar parte de la vida de cualquier adolescente. Cerca de un tercio de las anoréxicas tenían sobrepeso antes de comenzar la dieta que les llevó a la anorexia. A diferencia de lo que ocurre en las dietas normales, que finalizan cuando el peso deseado es alcanzado, en la anorexia la dieta y la pérdida de peso continuará llevando el peso de la paciente por debajo del límite normal correspondiente a su edad y altura. La paciente anoréxica ingiere una mínima cantidad de calorías al día que puede contrastar con las grandes cantidades de frutas, vegetales y ensaladas que ingiere. Además, las pacientes suelen hacer ejercicio físico enérgico o tomar pastillas para adelgazar para mantener bajo su
peso. En contraste con su propia actitud para comer, las pacientes anoréxicas pueden mostrar un gran interés por comprar comida y cocinar para los demás. Aunque técnicamente la palabra "anorexia" significa "pérdida de apetito", las pacientes con anorexia realmente tienen un apetito normal, a pesar de que controlen de forma drástica lo que comen.
Según transcurre el tiempo, sin embargo, la adolescente con anorexia puede también desarrollar algunos síntomas de bulimia. Ellas pueden provocarse el vómito o utilizar laxantes como forma de controlar su peso. A diferencia de lo que ocurre en las bulímicas puras, su peso continuará siendo muy bajo.
Todo esto es provocado por una presión social donde en las sociedades que no valoran la delgadez, estos trastornos de la conducta alimentaria son realmente raros. Entre las personas cercanas a las escuelas de ballet, donde la delgadez se valora de forma extrema, son muy frecuentes.
Generalmente, en la cultura occidental "lo delgado es bello". La televisión, los
periódicos y las revistas están llenos de fotografías e imágenes de hombres y
mujeres jóvenes, atractivos y delgados. Estos medios de comunicación
continuamente nos presentan dietas milagrosas y planes de ejercicio que nos
permitan moldear nuestros cuerpos según el patrón de esas figuras idealizadas
artificiales. Como resultado, casi todo el mundo hace dieta en algún momento u
otro. Es fácil ver como esta presión social puede dar lugar a que algunas
mujeres jóvenes hagan una dieta excesiva y eventualmente desarrollen
anorexia.
Lo que realmente no saben este tipo de personas que su delgadez extrema no "gusta" realmente, es cierto que en esta sociedad en la que vivimos hoy día lo que quiere es tener un buen cuerpo (delgadito) porque es lo que creemos que está bonito, pero una cosa es delgado y otra muy delgado, como realmene están ellas. Cuando alguien ve por la calle a una persona muy muy delgada se dice "-Mira que delgada está, le hacen falta un par de kilillos", porque realmente la sociedad quiere estar delgado o "en línea" pero no tanto como lo está este tipo de personas, lo que provoca q al verlas se de un rechazo hacia ellas porque dan impresión de enfermas o algo parecido, además ellas mismas se encierran en casa y tiene unos transtornos psicológicos fuertes, lo que les provoca una inadaptación social muy fuerte.